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Origen subcultura gótica

viernes, 21 de noviembre de 2014

Peliculas de Vampiros

30 Days of Night
La historia se desarrolla en el solitario pueblo de Barrow, Alaska, donde cada invierno el sol se pone y no vuelve a salir en 30 días. En estas condiciones es que de la oscuridad surge un clan de aterradores vampiros que aprovechan la oscuridad para asediar al pueblo, matar y tomar la sangre de todos sus habitantes. En medio del caos, un puñado de residentes, con el Sheriff a la cabeza, hacen lo posible para sobrevivir los 30 días.




Abraham Lincoln: cazador de vampiros nos cuenta la vida oculta de Abraham Lincoln (Benjamin Walker), quien además de ser Presidente de los Estados Unidos también fue un cazador de vampiros tras enterarse de que su madre murió asesinada por una de esas criaturas, dando pie así a una visión fresca y visceral de las sangrientas tradiciones vampíricas




Atom Age Vampire
Un científico con la capacidad de transformarse en vampiro mata mujeres y les extrae sus órganos para así curar a su amada, una bailarina nocturna que sufre un accidente automovilístico.




The Fearless Vampire Killers es una película de 1967, dirigida por Roman Polanski
El profesor Abronsius y su ayudante Alfred llegan en el invierno a una población remota en Transilvania motivados por los extraños sucesos que allí ocurren, los cuales generan sólidas sospechas sobre la posible presencia de vampiros. Se alojan en la posada de Shagal , su esposa Rebeca y su hija Sara . Pronto Alfred se enamora de Sara, pero ella desaparece y comienza a extenderse el rumor de que ha sido secuestrada por algún vampiro. Próximo al pueblo, existe un castillo en el que habita un aristócrata, el conde von Krolock y su hijo Herbert .El profesor es un investigador del vampirismo y desea encontrarse con uno cara a cara, para poder estudiarlo con la certeza de lo verificable. Él y su ayudante Alfred entran al castillo tras las huellas de Sara, la hija extraviada del posadero, y en la búsqueda de respuestas científicas al fenómeno de los no-muertos. Respuestas que al fin encontrarán, durante un inesperado baile que le da el título a la película.




Dracula 2000 (2000) es una película dirigida por Patrick Lussier y protagonizada por Gerard Butler. La película fue producida por Dimension Films y Neo Art & Logic. Wes Craven fue el productor ejecutivo y se acredita el guion a Joel Soisson, siendo la historia de éste y el director. Cuando unos ladrones entran en la londinense tienda de antigüedades Carfax Abbey, no imaginan que el ataúd sellado que encuentran sea en el que habita, desde hace más de un siglo, el conde Drácula . Una vez liberado, éste viajará en busca de Mary , la hija de Van Helsing , para vengarse...




La Trilogía de los Karnstein es una serie de tres películas de terror de temática vampírica producidas por Hammer Productions entre 1970 y 1971 que tienen como nexo común los personajes del relato Carmilla de Joseph Sheridan Le Fanu.
Las películas que componen esta trilogía son:
►Amantes vampiro (1970)
►Lujuria para un vampiro/Ataúd para un vampiro (1971)
►Drácula y las mellizas (1971)




Drácula (película de 1958)
Drácula es una película de terror británica de 1958, y la primera de una serie de películas de terror de la Hammer basadas en la novela de Bram Stoker Drácula.La existencia del conde Drácula ha sido descubierta por Jonhatan Harker y el doctor Van Helsing, quien ha estudiado el vampirismo durante toda su vida.
Decididos a acabar con la existencia de Drácula, Harker viaja hasta el castillo del conde, arguyendo tomar el puesto de bibliotecario, pero con el secreto fin de matarlo. Una vez allí conoce a una mujer vampiro, prisionera de Drácula, que le pide ayuda. A continuación conoce al conde, que queda sorprendido con un daguerrotipo de la prometida de Harker, Lucy. Harker queda atrapado en el castillo y es atacado por la mujer vampiro. Antes de transformarse él mismo en un No-Muerto, intenta acabar con Drácula, pero sólo consigue matar a la mujer vampiro antes de ser derrotado por aquel, quien desaparece.




Interview with the Vampire (Titulado inicialmente al español con el nombre de Confesiones de un vampiro, después tomó la traducción literal del título original, Entrevista con el vampiro) es una novela fantástica escrita en 1973 por Anne Rice, pero que no fue publicada hasta 1976 por Alfred A. Knopf. El libro se centra en el tema de la inmortalidad, la pérdida, la sexualidad y el poder. Se convirtió rápidamente en un éxito de culto y tuvo gran influencia en la subcultura gótica del presente. Fue seguida por varias secuelas, conocidas colectivamente como Crónicas Vampíricas.




The Night Stalker es una película para television estrenada en la ABC el 11 de enero de 1972.

Un reportero investigador, interpretado por Darren McGavin, llega a sospechar que un asesino en serie en el área de Las Vegas es en realidad un vampiro.

La película, con guion de Richard Matheson, está basada en una novela inédita original de Jeff Rice. 





Espero que les haya gustado esta pequeña reseña de peliculas de vampiros. Se que hay un monton y unas cuantas que faltan, pero queria hacer este post. Si quieren que incluya alguna pelicula en especial, pueden dejar un comentario y hare una segunda parte de Peliculas de Vampiros.

La mascara de la muerte roja

La "Muerte Roja" había devastado el país durante largo tiempo. Jamás una peste había sido tan fatal y tan espantosa. La sangre era encarnación y su sello: el rojo y el horror de la sangre. Comenzaba con agudos dolores, un vértigo repentino, y luego los poros sangraban y sobrevenía la muerte. Las manchas escarlata en el cuerpo y la cara de la víctima eran el bando de la peste, que la aislaba de toda ayuda y de toda simpatía, y la invasión, progreso y fin de la enfermedad se cumplían en media hora.
Pero el príncipe Próspero era feliz, intrépido y sagaz. Cuando sus dominios quedaron semidespoblados llamó a su lado a mil caballeros y damas de su corte, y se retiró con ellos al seguro encierro de una de sus abadías fortificadas. Era ésta de amplia y magnífica construcción y había sido creada por el excéntrico aunque majestuoso gusto del príncipe. Una sólida y altísima muralla la circundaba. Las puertas de la muralla eran de hierro. Una vez adentro, los cortesanos trajeron fraguas y pesados martillos y soldaron los cerrojos. Habían resuelto no dejar ninguna vía de ingreso o de salida a los súbitos impulsos de la desesperación o del frenesí. La abadía estaba ampliamente aprovisionada. Con precauciones semejantes, los cortesanos podían desafiar el contagio. Que el mundo exterior se las arreglara por su cuenta; entretanto era una locura afligirse. El príncipe había reunido todo lo necesario para los placeres. Había bufones, improvisadores, bailarines y músicos; había hermosura y vino. Todo eso y la seguridad estaban del lado de adentro. Afuera estaba la Muerte Roja.
Al cumplirse el quinto o sexto mes de su reclusión, y cuando la peste hacía los más terribles estragos, el príncipe Próspero ofreció a sus mil amigos un baile de máscaras de la más insólita magnificencia.
Aquella mascarada era un cuadro voluptuoso, pero permitan que antes les describa los salones donde se celebraba. Eran siete -una serie imperial de estancias-. En la mayoría de los palacios, la sucesión de salones forma una larga galería en línea recta, pues las dobles puertas se abren hasta adosarse a las paredes, permitiendo que la vista alcance la totalidad de la galería. Pero aquí se trataba de algo muy distinto, como cabía esperar del amor del príncipe por lo extraño. Las estancias se hallaban dispuestas con tal irregularidad que la visión no podía abarcar más de una a la vez. Cada veinte o treinta metros había un brusco recodo, y en cada uno nacía un nuevo efecto. A derecha e izquierda, en mitad de la pared, una alta y estrecha ventana gótica daba a un corredor cerrado que seguía el contorno de la serie de salones. Las ventanas tenían vitrales cuya coloración variaba con el tono dominante de la decoración del aposento. Si, por ejemplo, la cámara de la extremidad oriental tenía tapicerías azules, vívidamente azules eran sus ventanas. La segunda estancia ostentaba tapicerías y ornamentos purpúreos, y aquí los vitrales eran púrpura. La tercera era enteramente verde, y lo mismo los cristales. La cuarta había sido decorada e iluminada con tono naranja; la quinta, con blanco; la sexta, con violeta. El séptimo aposento aparecía completamente cubierto de colgaduras de terciopelo negro, que abarcaban el techo y la paredes, cayendo en pliegues sobre una alfombra del mismo material y tonalidad. Pero en esta cámara el color de las ventanas no correspondía a la decoración. Los cristales eran escarlata, tenían un color de sangre.
A pesar de la profusión de ornamentos de oro que aparecían aquí y allá o colgaban de los techos, en aquellas siete estancias no había lámparas ni candelabros. Las cámaras no estaban iluminadas con bujías o arañas. Pero en los corredores paralelos a la galería, y opuestos a cada ventana, se alzaban pesados trípodes que sostenían un ígneo brasero cuyos rayos se proyectaban a través de los cristales teñidos e iluminaban brillantemente cada estancia. Producían en esa forma multitud de resplandores tan vivos como fantásticos. Pero en la cámara del poniente, la cámara negra, el fuego que a través de los cristales de color de sangre se derramaba sobre las sombrías colgaduras, producía un efecto terriblemente siniestro, y daba una coloración tan extraña a los rostros de quienes penetraban en ella, que pocos eran lo bastante audaces para poner allí los pies. En este aposento, contra la pared del poniente, se apoyaba un gigantesco reloj de ébano. Su péndulo se balanceaba con un resonar sordo, pesado, monótono; y cuando el minutero había completado su circuito y la hora iba a sonar, de las entrañas de bronce del mecanismo nacía un tañido claro y resonante, lleno de música; mas su tono y su énfasis eran tales que, a cada hora, los músicos de la orquesta se veían obligados a interrumpir momentáneamente su ejecución para escuchar el sonido, y las parejas danzantes cesaban por fuerza sus evoluciones; durante un momento, en aquella alegre sociedad reinaba el desconcierto; y, mientras aún resonaban los tañidos del reloj, era posible observar que los más atolondrados palidecían y los de más edad y reflexión se pasaban la mano por la frente, como si se entregaran a una confusa meditación o a un ensueño. Pero apenas los ecos cesaban del todo, livianas risas nacían en la asamblea; los músicos se miraban entre sí, como sonriendo de su insensata nerviosidad, mientras se prometían en voz baja que el siguiente tañido del reloj no provocaría en ellos una emoción semejante. Mas, al cabo de sesenta y tres mil seiscientos segundos del Tiempo que huye, el reloj daba otra vez la hora, y otra vez nacían el desconcierto, el temblor y la meditación.
Pese a ello, la fiesta era alegre y magnífica. El príncipe tenía gustos singulares. Sus ojos se mostraban especialmente sensibles a los colores y sus efectos. Desdeñaba los caprichos de la mera moda. Sus planes eran audaces y ardientes, sus concepciones brillaban con bárbaro esplendor. Algunos podrían haber creído que estaba loco. Sus cortesanos sentían que no era así. Era necesario oírlo, verlo y tocarlo para tener la seguridad de que no lo estaba. El príncipe se había ocupado personalmente de gran parte de la decoración de las siete salas destinadas a la gran fiesta, su gusto había guiado la elección de los disfraces.
Grotescos eran éstos, a no dudarlo. Reinaba en ellos el brillo, el esplendor, lo picante y lo fantasmagórico. Veíanse figuras de arabesco, con siluetas y atuendos incongruentes, veíanse fantasías delirantes, como las que aman los locos. En verdad, en aquellas siete cámaras se movía, de un lado a otro, una multitud de sueños. Y aquellos sueños se contorsionaban en todas partes, cambiando de color al pasar por los aposentos, y haciendo que la extraña música de la orquesta pareciera el eco de sus pasos.
Mas otra vez tañe el reloj que se alza en el aposento de terciopelo. Por un momento todo queda inmóvil; todo es silencio, salvo la voz del reloj. Los sueños están helados, rígidos en sus posturas. Pero los ecos del tañido se pierden -apenas han durado un instante- y una risa ligera, a medias sofocada, flota tras ellos en su fuga. Otra vez crece la música, viven los sueños, contorsionándose al pasar por las ventanas, por las cuales irrumpen los rayos de los trípodes. Mas en la cámara que da al oeste ninguna máscara se aventura, pues la noche avanza y una luz más roja se filtra por los cristales de color de sangre; aterradora es la tiniebla de las colgaduras negras; y, para aquél cuyo pie se pose en la sombría alfombra, brota del reloj de ébano un ahogado resonar mucho más solemne que los que alcanzan a oír las máscaras entregadas a la lejana alegría de las otras estancias.
Congregábase densa multitud en estas últimas, donde afiebradamente latía el corazón de la vida. Continuaba la fiesta en su torbellino hasta el momento en que comenzaron a oírse los tañidos del reloj anunciando la medianoche. Calló entonces la música, como ya he dicho, y las evoluciones de los que bailaban se interrumpieron; y como antes, se produjo en todo una cesacion angustiosa. Mas esta vez el reloj debía tañer doce campanadas, y quizá por eso ocurrió que los pensamientos invadieron en mayor número las meditaciones de aquellos que reflexionaban entre la multitud entregada a la fiesta. Y quizá también por eso ocurrió que, antes de que los últimos ecos del carrillón se hubieran hundido en el silencio, muchos de los concurrentes tuvieron tiempo para advertir la presencia de una figura enmascarada que hasta entonces no había llamado la atención de nadie. Y, habiendo corrido en un susurro la noticia de aquella nueva presencia, alzóse al final un rumor que expresaba desaprobación, sorpresa y, finalmente, espanto, horror y repugnancia. En una asamblea de fantasmas como la que acabo de describir es de imaginar que una aparición ordinaria no hubiera provocado semejante conmoción. El desenfreno de aquella mascarada no tenía límites, pero la figura en cuestión lo ultrapasaba e iba incluso más allá de lo que el liberal criterio del príncipe toleraba. En el corazón de los más temerarios hay cuerdas que no pueden tocarse sin emoción. Aún el más relajado de los seres, para quien la vida y la muerte son igualmente un juego, sabe que hay cosas con las cuales no se puede jugar. Los concurrentes parecían sentir en lo más hondo que el traje y la apariencia del desconocido no revelaban ni ingenio ni decoro. Su figura, alta y flaca, estaba envuelta de la cabeza a los pies en una mortaja. La máscara que ocultaba el rostro se parecía de tal manera al semblante de un cadáver ya rígido, que el escrutinio más detallado se habría visto en dificultades para descubrir el engaño. Cierto, aquella frenética concurrencia podía tolerar, si no aprobar, semejante disfraz. Pero el enmascarado se había atrevido a asumir las apariencias de la Muerte Roja. Su mortaja estaba salpicada de sangre, y su amplia frente, así como el rostro, aparecían manchados por el horror escarlata.
Cuando los ojos del príncipe Próspero cayeron sobre la espectral imagen (que ahora, con un movimiento lento y solemne como para dar relieve a su papel, se paseaba entre los bailarines), convulsionóse en el primer momento con un estremecimiento de terror o de disgusto; pero inmediatamente su frente enrojeció de rabia.
-¿Quién se atreve -preguntó, con voz ronca, a los cortesanos que lo rodeaban-, quién se atreve a insultarnos con esta burla blasfematoria? ¡Apodérense de él y desenmascárenlo, para que sepamos a quién vamos a ahorcar al alba en las almenas!
Al pronunciar estas palabras, el príncipe Próspero se hallaba en el aposento del este, el aposento azul. Sus acentos resonaron alta y claramente en las siete estancias, pues el príncipe era hombre temerario y robusto, y la música acababa de cesar a una señal de su mano.
Con un grupo de pálidos cortesanos a su lado hallábase el príncipe en el aposento azul. Apenas hubo hablado, los presentes hicieron un movimiento en dirección al intruso, quien, en ese instante, se hallaba a su alcance y se acercaba al príncipe con paso sereno y cuidadoso. Mas la indecible aprensión que la insana apariencia de enmascarado había producido en los cortesanos impidió que nadie alzara la mano para detenerlo; y así, sin impedimentos, pasó éste a un metro del príncipe, y, mientras la vasta concurrencia retrocedía en un solo impulso hasta pegarse a las paredes, siguió andando ininterrumpidamente pero con el mismo y solemne paso que desde el principio lo había distinguido. Y de la cámara azul pasó la púrpura, de la púrpura a la verde, de la verde a la anaranjada, desde ésta a la blanca y de allí, a la violeta antes de que nadie se hubiera decidido a detenerlo. Mas entonces el príncipe Próspero, enloquecido por la ira y la vergüenza de su momentánea cobardía, se lanzó a la carrera a través de los seis aposentos, sin que nadie lo siguiera por el mortal terror que a todos paralizaba. Puñal en mano, acercóse impetuosamente hasta llegar a tres o cuatro pasos de la figura, que seguía alejándose, cuando ésta, al alcanzar el extremo del aposento de terciopelo, se volvió de golpe y enfrentó a su perseguidor. Oyóse un agudo grito, mientras el puñal caía resplandeciente sobre la negra alfombra, y el príncipe Próspero se desplomaba muerto. Poseídos por el terrible coraje de la desesperación, numerosas máscaras se lanzaron al aposento negro; pero, al apoderarse del desconocido, cuya alta figura permanecía erecta e inmóvil a la sombra del reloj de ébano, retrocedieron con inexpresable horror al descubrir que el sudario y la máscara cadavérica que con tanta rudeza habían aferrado no contenían ninguna figura tangible.
Y entonces reconocieron la presencia de la Muerte Roja. Había venido como un ladrón en la noche. Y uno por uno cayeron los convidados en las salas de orgía manchadas de sangre y cada uno murió en la desesperada actitud de su caida. Y la vida del reloj de ébano se apagó con la del último de aquellos alegres seres. Y las llamas de los trípodes expiraron. Y las tinieblas, y la corrupción, y la Muerte Roja lo dominaron todo.

martes, 18 de noviembre de 2014

Castillos



Castillo en Irlanda




Castillo Nido de Golondrina. Yalta, Ucrania 



Castillo de Loarre



Castillo de los Condes de Gante. Provincia de Flandes Oriental, Bélgica.



Castillo y parque de Beloeil, Bélgica



Gante, ciudad de Bélgica



Castillo Neuschwanstein, Alemania


Castillo de Hohenschwangau



Castillo Pernstejn, República Checa



Castillo de Belmonte



Castillo medieval en el sur de Gales



Castillo de Chambord. Francia.



Castillo de Warwick
El castillo de Warwick es uno de los más destacados ejemplos de castillos medievales. Contando con más de 1000 años de historia, este castillo medieval fue fortificado en 1068 por Guillermo el conquistador. Este famoso castillo medieval es una de las principales atracciones de Reino Unido; ya que cuenta con una de las mejores fortificaciones. Durante siglos fue hogar de los más poderosos condes de Inglaterra. Las colecciones de muebles, tapices, armaduras y pinturas son atractivos adicionales que llegan a atraer a cerca de 1 millón de personas cada año.


Castillo Puymartin.
Este castillo medieval fue construido en el siglo XIII, se encuentra en la frontera entre Francia e Inglaterra y fue una de las fortalezas clave durante la guerra de los 100 años, sobre todo por su ubicación estratégica. Situado en una colina empinada, con excelentes vistas del valle, Puymartin continuó siendo razón de disputas entre ingleses y franceses en los siglos siguientes, durante las llamadas guerras religiosas. Este castillo medieval se compone de varios edificios de gran tamaño que están interconectados por altas torres puntiagudas. La decoración interior del castillo es particularmente interesante, en las habitaciones se pueden ver los muebles auténticos y salas con hermosos frescos, tapices, etc



Castillo de Praga. 
Es el castillo medieval de estílo gótico más grande del mundo. Tiene unos 570 metros de largo y 130 metros de ancho, es considerada la mayor fortaleza medieval del mundo. Construido en el siglo IX, ha sido la residencia de los reyes de Bohemia y presidentes tanto de Checoslovaquia como de la República Checa. El interior del complejo alberga la catedral de Praga, el convento de San Jorge (que contiene arte antiguo de Bohemia), la basílica de San Jorge, el Palacio Real, galerías de pintura renacentista y barroca.



Castillo de Windsor. 
Es uno de los castillos medievales más grandes y antiguos del mundo que aún se usan como residencia, ocupado por Su Majestad la Reina de Inglaterra. Actualmente hay más de 500 personas que viven y trabajan en este castillo. El castillo original fue construido después de la invasión de Guillermo el Conquistador, y desde la época de Enrique I se ha utilizado por una gran sucesión de reyes.

Castillo de Bran 
Conocido como el castillo de Drácula. En la actualidad es un museo abierto a los turistas, que muestra el arte y muebles recogidos por la reina Marie. Los turistas pueden ver el interior de forma individual o mediante una visita guiada. En la parte inferior de la colina hay un pequeño parque museo al aire libre que muestra las estructuras tradicionales de los campesinos rumanos(casas, graneros, etc) de todo el país.



Castillo Hardegg 
Este castillo medieval es el espectáculo más interesante de la ciudad de Hardeeg, situada cerca de Hollabrunn, en Baja Austria. La ciudad está situada en el río Thaya en la frontera con la República Checa. Originalmente construido en el siglo 11, el Castillo Hardegg ha perdido gran parte de su significado cuando Bohemia pasó a formar parte del imperio de Habsburgo.




Castillo Blair 
Este majestuoso castillo está situado en una de las zonas más bellas de Escocia, justo en el corazón de la pintoresca Perthshire. Este castillo medieval se encuentra cerca del pueblo de Blair Atholl, y lleva el nombre de una de las familias que vivieron allí en el pasado. Blair fue el hogar de los Duques y Condes del clan Atholl. Está situado en Strath de Garry y ocupa una posición estratégica como una de las principales vías a través de la central de Tierras Altas de Escocia. Fue construido en 1236.



Castillo Ashford 
Es uno de los castillos medievales, que hoy en día se han convertido en sinónimo de lujo, estilo y servicio de primera clase. Por unos 370 dólares por noche, se puede experimentar el ambiente refinado de este castillo irlandés que se convirtió en un hotel. El castillo ofrece a sus huéspedes espléndidas habitaciones, irresistibles delicias culinarias e instalaciones de spa y tratamientos de belleza, así como actividades de pesca, tenis, golf y equitación.



Castillo Heeswijk. 
Se trata de un hermoso castillo medieval, situado cerca de la ciudad holandesa del mismo nombre. Está rodeado por un foso lleno de agua, y dispone de un puente como acceso. El primer castillo medieval de este lugar fue construido antes de 1100. Actualmente el castillo Heeswijk se puede utilizar para cualquier tipo de actividades culturales y celebraciones personales. Más allá de sus muros, también alberga un interesante museo que narra la vida y las tradiciones en el siglo XIX.



Castillo Sully 
Localmente conocido como Castillo de Sully-sur-Loire, este castillo se suma a la lista de los castillos medievales transformados en hoteles de lujo. El castillo está situado en el municipio francés del mismo nombre, a unos 130 kilómetros de París. La primera vez que el castillo de Sully se menciona en fuentes históricas fue en 1102. Se encontró que el lugar fue fortificado durante la época galo-romana y el siglo 11 En agosto de 1218, se ordenó la construcción de la fortaleza cilíndrica, al sur del actual castillo, cuyas ruinas aún se pueden visitar.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Delmira Agustini























Poeta uruguaya nacida en Montevideo en 1886, en el seno de una familia burguesa descendiente
de alemanes, franceses y porteños.
Desde muy corta edad incursionó en el campo poético publicando su primer poemario, El libro blanco en 1907.
Luego aparecieron Cantos de la mañana en 1910 y Los cálices vacíos.
Mujer de gran sensibilidad y sensualismo, asombró a Montevideo y Buenos Aires con sus libros de versos.
Contrajo matrimonio en 1913. Su matrimonio fracasó a los dos meses, y un año después, en 1914, murió asesinada
por su marido quien se suicidó después.
Después de su muerte se publicaron dos composiciones más: El rosario de Eros y La alborada.



POEMAS DE DELMIRA:

*Amor
*A lo lejos
*A una cruz. Ex-voto
*Al Claro de Luna
*El intruso
*El raudal
*El surtidor de oro
*El vampiro
*Explosión
*La cita
*Lo inefable
*¡Vida!
*Visión

Edgar Allan Poe




Poeta, novelista y ensayista  norteamericano nacido en Boston en 1809.
Huérfano desde pequeño, fue adoptado por un rico comerciante de quien heredó el apellido Allan. Durante cinco años vivió con sus padres en Inglaterra donde fue internado en un colegio privado. A partir de 1820, de regreso a Estados Unidos, su carácter melancólico y rebelde, sumado a la afición por el alcohol, se convirtieron en un obstáculo para que sus padres adoptivos  pudieran facilitarle el complemento a la educación que deseaban para él.
En 1831, ante la ruptura total con sus padres, se trasladó definitivamente
a Baltimore donde publicó "Poemas", seguido de su primer triunfo como escritor,  "Manuscrito encontrado en una botella".
Entre sus poemas más famosos figuran  "Leonore" en 1831,"El cuervo" en 1845,  "Annabel Lee" en 1849 y "Las campanas" en 1849. Su mayor producción literaria está contenida en numerosos cuentos y novelas de corte policíaco que lo llevaron a la fama.
Falleció en Baltimore en octubre de 1849.


LEER A POE:

*A Elena
*Autobiografía literaria de Thingum Bob  Esq.Exdirector del Goosetherumfoodle
*Berenice
*Bon-Bon
*Conversación con una momia
*Cuatro bestias en una - El hombre-camaleopardo
*Cuento de Jerusalén
*Descenso al Maelstrón
*El alce
*El gato negro 
*Cuento de Jerusalén
*La mascara de la muerte roja

A Elena

Te vi a punto.
Era una noche de julio,
noche tibia y perfumada,
noche diáfana...
De la luna plena límpida,
límpida como tu alma,
descendían
sobre el parque adormecido
gráciles velos de plata.
Ni una ráfaga
el infinito silencio
y la quietud perturbaban
en el parque...
Evaporaban las rosas
los perfumes de sus almas
para que los recogieras
en aquella noche mágica;
para que tú los gozases
su último aliento exhalaban
como en una muerte dulce,
como en una muerte lánguida,
y era una selva encantada,
y era una noche divina
llena de místicos sueños
y claridades fantásticas.

Toda de blanco vestida,
toda blanca,
sobre un ramo de violetas
reclinada
te veía
y a las rosas moribundas
y a ti, una luz tenue y diáfana
muy suavemente
alumbraba,
luz de perla diluida
en un éter de suspiros
y de evaporadas lágrimas.
¿Qué hado extraño
(¿fue ventura? ¿fue desgracia?)
me condujo aquella noche
hasta el parque de las rosas
que exhalaban
los suspiros perfumados
de sus almas?
Ni una hoja
susurraba;
no se oía
una pisada;
todo mudo,
todo en sueños,
menos tú y yo
-¡cuál me agito
al unir las dos palabras! --
menos tú y yo...De repente
todo cambia.
¡Oh, el parque de los misterios!
¡Oh, la región encantada!
Todo, todo,
todo cambia.
De la luna la luz límpida
la luz de perla se apaga.
El perfume de las rosas
muere en las dormidas auras.
Los senderos se oscurecen.
Expiran las violas castas.
Menos tú y yo, todo huye,
todo muere,
todo pasa...
Todo se apaga y extingue
menos tus hondas miradas.
¡Tus dos ojos donde arde tu alma!
Y sólo veo entre sombras
aquellos ojos brillantes,
¡oh mi amada! Todo, todo,
todo cambia.

De la luna la luz límpida
la luz de perla se apaga.
El perfume de las rosas
muere en las dormidas auras.
Los senderos se oscurecen.
Expiran las violas castas.
Menos tú y yo, todo huye,
todo muere,
todo pasa...

Todo se apaga y extingue
menos tus hondas miradas.
¡Tus dos ojos donde arde tu alma!
Y sólo veo entre sombras
aquellos ojos brillantes,
¡oh mi amada!
¿Qué tristezas irreales,
qué tristezas extrahumanas!
La luz tibia de esos ojos
leyendas de amor relata.
¡Qué misteriosos dolores,
qué sublimes esperanzas,
qué mudas renunciaciones
expresan aquellos ojos
que en la sombra
fijan en mí su mirada!
Noche oscura. Ya Diana
entre turbios nubarrones,
lentamente,
hundió la faz plateada,
y tú sola
en medio de la avenida,
te deslizas
irreal, mística y blanca,
te deslizas y te alejas incorpórea
cual fantasma...
Sólo flotan tus miradas.
¡Sólo tus ojos perennes,
tus ojos de honda mirada
fijos quedan en mi alma!
A través de los espacios y los tiempos,
marcan,
marcan mi sendero
y no me dejan
cual me dejó la esperanza...
Van siguiéndome, siguiéndome
como dos estrellas cándidas;
cual fijas estrellas dobles
en los cielos apareadas
en la noche solitaria.
Ellos solos purifican
mi alma toda con sus rayos
y mi corazón abrasan,
y me prosterno ante ellos
con adoración extática,
y en el día
no se ocultan
cual se ocultó mi esperanza.
De todas partes me siguen
mirándome fijamente
con sus místicas miradas....
Misteriosas, divinales
me persiguen sus miradas
como dos estrellas fijas...
como dos estrellas tristes,
¡como dos estrellas blancas!

El vampiro

En el regazo de la tarde triste
Yo invoqué tu dolor... Sentirlo era
Sentirte el corazón! Palideciste
Hasta la voz, tus párpados de cera,

Bajaron y callaste y pareciste
Oír pasar la Muerte... Yo que abriera
Tu herida mordí en ella ¿me sentiste?
Como en el oro de un panal mordiera!

Y exprimí más, traidora, dulcemente
Tu corazón herido mortalmente,
Por la cruel daga rara y exquisita
De un mal sin nombre, hasta sangrarlo en llanto!
Y las mil bocas de mi sed maldita
Tendí a esa fuente abierta en tu quebranto.

¿Por qué fui tu vampiro de amargura?
¿Soy flor o estirpe de una especie obscura
Que come llagas y que bebe el llanto?